Tras la llegada del rock and roll, una música que debía tanto a la tradición negra como blanca, la industria discográfica había apostado claramente por los intérpretes blancos, porque blanca era la mayoría del mercado, y habían vuelto a relegar a los músicos negros a los guetos de los sellos pequeños y los circuitos restringidos. Una situación tan injusta como real que hizo que la mayor parte de los triunfadores de la generación high school fueran blancos y que entre los rockers llegara a vender más Pat Boone con las versiones de temas de Fats Domino que su propio autor, excelente músico.[1]
¿Es la música, una expresión cultural?
Los distintos tipos de música siempre han acompañado a las diferentes ideologías, y estas a su vez, son el marco teórico de la cultura. En este sentido la música se ha convertido en un medio comunicativo, que expresa y acompaña a los distintos grupos sociales.
La música tiene diferentes funciones, y en algunas sociedades ciertos sucesos serían inconcebibles sin ella. Un estudio correcto de la música debería contemplar no sólo el sonido musical en sí mismo, sino también los conceptos que llevan a su existencia, con sus formas y funciones particulares en cada cultura y con la conducta humana que lo produce. La música es una expresión de un pensamiento, posición o emoción, pero más allá, es una representación de la realidad vista desde una forma influida por el grupo del que provenga.
Para empezar ha hablar de representaciones, primero hay que hablar de la cultura, “conjunto de valores materiales y espirituales, así como los procedimientos para crearlos, aplicarlos y transmitirlos, obtenidos por el hombre en el proceso de la practica histórico social”[2]. Es el conjunto de creencias y costumbres que se mantienen en un grupo, es una capacidad humana, la forma en que la humanidad define su entorno a quieres le competen. Cada individuo pertenece a un grupo, es una necesidad psicológica la interacción, y lo es también el estar en el entorno que más se asemeje al pensamiento del individuo y que por supuesto tenga una aceptación del grupo hacia el y viceversa.
Esta cultura tiene diversas expresiones, lenguaje, artesanía, pensamiento y en efecto, unos conjuntos icónicos que los diferencian de otras culturas, la música es un conjunto de todas ellas, pues no es el simple hecho de escucharla o interpretarla (tocarla) si no que en ella están estos mismos iconos tales como la forma de vestir y las actitudes frente a la vida, todo esto desde la expresión musical. Es decir, que la música es la representación mediatoria de la realidad interior de cada cultura.
De manera algo similar al lenguaje, se dice que cada sociedad posee una música —es decir, un sistema auto contenido dentro del cual tiene lugar la comunicación musical y que, al igual que el lenguaje, debe aprenderse para poder ser comprendido—. Los miembros de algunas sociedades participan en varias músicas; por ejemplo, los pueblos indígenas americanos modernos toman parte tanto de su música tradicional como de la música occidental en general.
Para continuar, hay que definir un poco los efectos de la globalización, para poder hablar los efectos de la música como uno de los caminos a la multiculturalidad; La globalización trajo consigo la apertura a un mercado cultural medianamente accesible para la mayoría de las personas. La internacionalización de la cultura también trajo consigo a la música que, siendo parte de la cultura, trae también sus conjuntos icónicos, es decir, fundamentos identitarios, generan una mueva escena sociocultural que no lleva a una nueva concepción de lo propio: “la reelaboración de lo “propio” debido al predomino de los bienes y mensajes procedentes de una economía y una cultura globalizadas sobre los generados en la ciudad y la nación a la cual pertenecen”[3].
La música trae todo un repertorio de interpretaciones hacia la vida y la sociedad, pero ya no de manera local si no de manera internacional, de manera que quien se sienta identificado con determinado tipo de música lo hace con el tipo de cultura que representa. De esta manera la globalización dio un espacio a este gran intercambio cultural. Ahora, teniendo en cuenta estos elementos su puede hablar de los efectos de la multiculturalidad en la identidad del individuo influenciados por la música, que es la temática que se esta siguiendo.
“¿Qué quiere decir que la identidad de grupo sustituye a los intereses de clase? Este planteamiento daría la impresión de que quienes han reivindicado intereses de clase no fueran grupos conformados alrededor de unos elementos que les permitan identificarse como tales”[4] El individuo, puede sentirse identificado con una corriente cultural cuando, en su entorno, hay condiciones similares a las que se le están planteando, por ejemplo: la música Punk, es un estilo musical norte americano rápido y sencillo que no tiene acordes complicados y sus instrumentos los componen, una guitarra, un bajo, una batería y un vocal; sus canciones hablan de una revolución contra el sistema y de un estilo de vida propio sin influencias de la sociedad. En varios países, como en México los jóvenes han adoptado esta ideología aplicando esta ideología de lata forma que actúan y se visten de acuerdo a esta corriente musical
“El movimiento punk, surgido en Inglaterra en los primeros años de los setenta, se vuelve una opción, en los ochenta, para los jóvenes de los sectores populares de México que, o bien hayan pertenecido a las bandas o tenían en este tipo de grupos casi la única salida posible”[5] Cada años desde 1995 los punks mexicanos realizan un congreso político-musical en el que se congregan en distintas ciudades para discutir entrono al estado, la iglesia, los partidos políticos, la intolerancia. Esta unión se vuelve tan arraigada que, en el caso en particular de México, se crean distintos grupos musicales de este género, es decir que hay una apropiación de esta corriente cultural que en un principio, no es propia de la cultura mexicana. Grupos tales como “lucha autónoma” y “visión caótica” son ejemplos de esta apropiación.
Con este claro ejemplo, puede verse hasta que grado puede una corriente musical afectar o modificar una cultura juvenil determinada. Este solo en uno de tantos casos de aprehensión cultural. En cada país, los jóvenes conservan sus ideales culturales propios de su tierra, y a su vez, los combinan con los “extranjeros” provenientes de su cultura musical.
Para ilustrar este punto se procurara recurrir a un ejemplo más breve (teniendo en cuenta que para hablar de cada ideología musical se requiere de cierta extensión). El “Metal” es un tipo de música pesado y fuerte desarrollado en Inglaterra, su conjunto icónico visual tiene como referente el vestir de negro, con el cabello largo entre otros factores. En Colombia puede verse un complemento a esta forma de vestir exclusiva de los “metaleros” la mochila o bolso artesanal, producto 100% colombiano, esta variante, demuestra una multuculturalidad en la adhesión de unos iconos ideológicos externos, con unos locales.
De igual forma pasa en las distintas culturas juveniles alrededor del mundo. De esta manera se crea una variación de la identidad, en donde se fusiona lo local con lo externo, pero no se debe olvidar que estos electos ideológicos en los jóvenes son producto del consumismo hacia la búsqueda de identidad. “¿Por qué caminos habrán pasado tantos hombres a esta extraña actitud de hostilidad contra la cultura? Creo que un profundo y antiguo disconformismo con el respectivo estado cultural constituyo el terreno en que determinadas circunstancias históricas lucieron germinar la condensación de aquella”[6] Antes de continuar con el punto del consumismo, no se puede dejar de lado la rama de la antropología que estudia la cultura de la música:
“La etnomusicología se conceptúa como el estudio de las músicas ajenas a la tradición clásica occidental (repertorio englobado bajo el título de músicas del mundo). No obstante, esta ciencia estudia la música como diferentes configuraciones del sonido y se basa en el principio fundamental de que la música es un fenómeno social y debe ser estudiada dentro del contexto en que se crea, interpreta y asimila. Esto significa que lo no musical queda fuera de esta visión y que el estudio etnológico de la música clásica occidental es no sólo posible, sino deseable”[7]. El objeto último de estudio para los etnomusicólogos es, por encima de lo referente al sonido y la estructura de la música misma, su función social, cómo es percibida y evaluada por la propia sociedad, quién la produce, cómo se eligen y forman esos intérpretes, para quién tocan y con qué propósito.
El consumismo externo, dejado por efectos de la globalización, ha permitido una reorganización cultural, y un reordenamiento de las instituciones en el ejercicio de lo público. El problema mas evidente, es si se esta perdiendo la cultura propia o si se esta reorganizando, y si es así hasta que punto es nociva esta reorganización. La reelaboración de lo propio debido al predominio de la economía y cultura globalizadas sobre los locales es en última instancia una transformación de las narrativas e identidades que, independientemente de su forma y punto de vista, son la representaciones de la constante transformación cultural en la desesperada búsqueda de identidad en un determinado grupo social.
BIBLIOGRAFÍA
- Andrés, Ramón. Diccionario de instrumentos musicales. Barcelona: Bibliograf, 1995.
- Commotti, Giovanni y otros. Historia de la música. 12 vols. Madrid: Ediciones Turner, 1986.
- Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.
- Filosofía para profanos. Rodrigo Noguera. Sergio Arboleda publicaciones. Bogotá. 2001.
- Enciclopedia practica del estudiante. Nauta. 1983.
- Diccionario filosófico. Rosental – Iudin.
- Emergencia de culturas juveniles. Rosana Reguillo Cruz.
- Consumidores y ciudadanos. Cáp. Consumidores del siglo XXI, ciudadanos del siglo XVIII Autor.
- Sigmund Freud. El malestar de la cultura. Ediciones Esquilo. Medellín. Año
· Yolanda Hernández Cortés. Problema de género. En hallazgos. Universidad Santo Tomas
[1] Pardo, José Ramón. La discoteca ideal de la música pop. Madrid: Editorial Planeta, 1997.
[2] Diccionario filosófico. Rosental – Iudin. Ediciones nacionales. Bogotá. 2001
[3] Consumidores y ciudadanos. Cáp. Consumidores del siglo XXI, ciudadanos del siglo XVIII. P24. Autor.
[4] Yolanda Hernández Cortés. Problema de genero ¿Qué quiere decir que la identidad de grupo sustituye a los intereses de clase? En hallazgos, p 174.
[5] Emergencia de culturas juveniles. Rosana Reguillo Cruz. P 104. Bogota. Editorial. 2001
[6] Sigmund Freud. El malestar de la cultura. P 30. ediciones Esquilo. Medellín. Año
[7] Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation


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