martes, mayo 16, 2006

Comunicación grafico-literaria de masas

El comic, es un estilo de narración a través de imágenes en viñetas horizontales y “globos” explicativos o de dialogo. De esta manera los artistas han desarrollado un vocabulario visual en el que se puede expresar lo que el autor desee, de una forma similar al modo (libre) de expresión de la pintura. Es así que se ha encontrado una representación directa pero fantástica de la sociedad humana, en un plano identificable por el lector.

Sus orígenes, se remontan a la imprenta y a la caricatura, como primer ejemplo están los grabados alemanes religiosos, políticos y sociales del siglo XV. Desde el principio, de la historia del comic, se ha utilizado, para grabar situaciones de la época. Las ilustraciones se hicieron especialmente complicadas con las técnicas de grabado e impresión de letras en toda Europa. En Inglaterra, hacia 1862, Francis Barlow utilizó bocadillos parecidos a banderas o rúbricas en sus hojas de propaganda de “El espantoso asunto infernal de los papistas” que era una representación de la situación de la iglesia de aquel entonces.

Más tarde, en 1732, los vicios y los disparates sociales de la época fueron satirizados en Vida de una cortesana, de William Hogarth, la primera de sus ilustraciones morales sobre asuntos modernos, presentados en colecciones de grabados para ser leídos en secuencia como un relato. Su éxito fue una prueba del apetito del público inglés por las narraciones satíricas. Puede encontrarse entonces que el comic fue utilizado, para hacer una crítica a la sociedad de masas, en donde, en este medio se pueden caricaturizar los eventos más relevantes de cualquier momento social.

Rodolphe Töpffer, un profesor de Ginebra, empezó a escribir y dibujar sus propias novelas en imágenes, al principio para sus pupilos y amigos, pero a partir de 1833, animado por las alabanzas de Goethe, las publicó él mismo. Töpffer también fue el primer teórico de los comics, analizando el nuevo medio de expresión en su Ensayo de fisionomía (1845). Sus álbumes fueron traducidos y plagiados, aunque sólo unos pocos artistas europeos desarrollaron sus innovaciones el comic, podía entonces, ser utilizado, no solo para la crítica y la caricaturización, sino que también para contar relatos tales como la novela, y mantenerse en el contexto literario de expresión narrativa.

Estados Unidos ofreció con el cambio de siglo el medio adecuado para que los cómics se desarrollaran como un fenómeno artístico y comercial. La creciente población, incrementada por muchos europeos inmigrantes, adoptó los cómics como una diversión barata, como un espejo de su vida, y hasta como un modo de aprendizaje del inglés para adultos y niños. Los periódicos proliferaban y sus editores estaban dispuestos a invertir en talentos creativos y tecnología de impresión para incrementar sus lectores. Las tiras cómicas, los cómics, proporcionaban ingresos extra al ser vendidas a otros periódicos por medio de cadenas de prensa, y también como juguetes y dibujos animados, y para programas de radio. Finalmente a los dibujantes con talento se les concedió plena libertad para realizar páginas enteras a todo color.

El comic se convirtió en, un medio universal de expresión literaria muy rentable y de fácil acceso, en donde se puede abordar cualquier tema, ya sea fantasioso, humorístico, novelesco, social y /o artístico. Ejemplos de personaje no humorísticos como el detective “Dick Tracy”, de Chester Gould, y el astronauta “Buck Rogers”. En busca de mayor realismo en las tiras de aventuras, el estilo caricaturesco dio paso en la década de 1930 al encanto ilustrativo de “Flash Gordon”, de Alex Raymond, y al claroscuro de Milton Caniif en “Terry y los piratas”.

Dentro del cómic de mayor calidad artística hay que situar “El príncipe Valiente”, de Harold Foster, mientras que Blondie, en español “Lorenzo Parachoques y Pepita”, de Chic Young, o Li'l Abner (Chiquito Abner), de Al Capp, incidían en los aspectos de la vida cotidiana. Durante la década de 1950, las tiras de aventuras serializadas se redujeron o desaparecieron por completo, y las tiras cómicas se convirtieron en chistes, surgiendo un humor ingenioso y afilado, especialmente en la fábula “Pogo”, de Walt Kelly, los filosóficos “Peanuts” (Charlie Brown y Snoopy), de Charles Schultz, la contestataria “Mafalda”, del argentino Quino (Joaquín Salvador Lavado), las viñetas de Jules Feiffer, y “Doonesbury”, de Garry Trudeau. A pesar de las reducciones en tamaño, número y calidad, las actuales tiras diarias todavía cuentan con muchos seguidores.

Con la versatilidad del comic, se pudieron abordar temas, filosóficos, sociales e incluso políticos desde el humor como en los ejemplos citados, pero siempre utilizando el recurso grafico en manera que solo se puede ver en el comic. A su vez, este medio, tubo y tiene gran capacidad para entrar fácilmente en la mente humana, logrando influir incluso en sus estado de animo; un ejemplo de esto ocurre en 1932, en Inglaterra, “Jane”, de Norman Pett perdía regularmente su ropa, contribuyendo a mejorar la moral de las tropas durante la II Guerra Mundial. Mientras que en la década de 1950 el humor lo encabezó el holgazán “Andy Capp”, de Reg Smythe, con sus comedias domésticas. Un éxito más reciente lo constituyen las feroces sátiras políticas de Steve Bell tituladas “If”.

Dos jóvenes de Cleveland, el guionista Jerry Siegel y el artista Joe Shuster, consiguen vender su héroe, Superman, a las páginas de Action Comics, en las que se publica por primera vez en 1938, convirtiéndose en un éxito inmediato. Este éxito de Superman hizo que surgieran numerosísimos imitadores.

Cuando Estados Unidos empezó a participar en la II Guerra Mundial, la legión de superhéroes se había virtualmente apoderado de los cómics. (Muchos no merecían la pena, pero unos cuantos lograron sobrevivir), como Batman, de Bob Kane y Bill Finger, seguido por La antorcha humana, Sub-Mariner, The Flash, Capitán América, que constituyeron todo un ejército propagandístico de personajes con superpoderes que luchaban contra Alemania y Japón.

En 1943, un artículo de la revista Newsweek calculaba que entre niños y adultos se leían 25 millones de revistas de cómics mensualmente. Hacia 1950, la cifra se había doblado a 50 millones, alcanzando la cima en 1954 cuando se publicaban 150 millones al mes. Con la facilidad que tiene el comic, par entretener e influenciar a los jóvenes, a algunos psicólogos, padres y educadores les preocupaba que las revistas de cómics, en especial las de crímenes y terror, influyeran en la delincuencia juvenil, y ante sus exigencias los propios editores impusieron férreos controles.

Muchas de las empresas, debido a ellos, tuvieron que cerrar. Aunque limitados por los códigos de censura y la competencia de la televisión, algunos editores consiguieron revivir en la década de 1960. Un caso destacado fue el de Marvel Comics, con el guionista Stan Lee, y los dibujantes Jack Kirby y Steve Ditkon, que concibieron un universo interconectado de héroes trágicos como Los cuatro fantásticos, Spiderman, Doctor Extraño y Silver Surfer en español -Estela plateada- cuyos poderes sólo les creaban problemas. A partir de entonces, el género de los superhéroes ha dominado la industria del cómic y el estilo impulsado por Marvel Comics se ha impuesto.

El cómic ha adquirido un estatuto de producto cultural a partir de la década de 1960. Artistas como el italiano Guido Crepax, el francés Philippe Druillet, el japonés Shinji Nagashima, el filipino Alex Niño, el estadounidense Art Spiegelman, el mexicano Alejandro Jodorovski, o el español Enric Sió, entre otros muchos, desarrollaron historias para adultos de indudable calidad gráfica y literaria. Sus personajes han pasado a formar parte del acervo cultural y resultan tan conocidos como sus contrapartidas literarias o cinematográficas. De igual manera, se siguen publicando también comics humorísticos, eróticos, críticos, sigue siendo un medio de expresión en una cultura de masas, dado que este solo se produce de esta forma y con tales efectos en sociedad.

Queda visto que, el comic es una representación de la sociedad, con una connotación específica dada por el autor, estas pueden ser, humorísticas, satíricas, históricas, criticas, irónicas, fantasiosas e incluso abstractas. El campo de acción del comic esta en la comunicación de masas, en donde el comic se expone en un grupo de masas determinado con un propósito específico que puede ser el de entretener, exponer, expresar el de animo de lucro entre otros; como se expuso, según el tipo de población. Además de las anteriores características del comic, queda claro que este es un producto artístico y cultural, que encierra en el los efectos expresivos del arte y la literatura, y llego a esa posición a través de la historia por medio de la interpretación que el hombre le ha dado y de su versatilidad para ser comprendido por el lector.

NOTAS BIBLLIOGRAFICAS:

Eco, Umberto. Apocalípticos e integrados ante la cultura de masas. Barcelona: Editorial Lumen, 1973. Estudio magistral sobre la cultura de masas en la que se desarrolla el fenómeno del cómic.

Masotta, Oscar. La historieta en el mundo moderno. Buenos Aires: Editorial Paidos, 1970. Análisis del significado social y psicológico del cómic como producto de la cultura de masas.

Cirlot, Juan-Eduardo. Diccionario de símbolos. Barcelona: Editorial Labor, 1967. Obra que ayuda a la compresión del lenguaje cómic escrito por el gran crítico del surrealismo.

Steimberg, Óscar. Leyendo historietas. Estilos y sentidos de una "arte menor". Buenos Aires: Ediciones Nueva Visión, 1977. Análisis de las distintas formas de la historieta, su estilo de dibujo y cómo se adecua al contexto.

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