martes, mayo 16, 2006

LA PRENSA CLANDESTINA

LA PRENSA CLANDESTINA

“ÚNETE A LA LUCHA POR LA LIBERTAD”

El 9 de Abril de 1940, día en que las fuerzas Alemanas ocuparon la población Danesa de Slagelse, un escolar de 17 años llamado Arne Sejr compuso y mecanografió 25 ejemplares de los que llamó “Los diez mandamientos para los daneses” y los introdujo en los buzones del vecindario la noche siguiente. Los receptores eran invitados a

Haz trabajo inútil para los alemanes,

Trabaja lentamente para los alemanes,

Destruye todo lo útil para los alemanes,

¡Únete a la lucha por la libertad de Dinamarca!

La andanada cruda pero apasionada de Arne Sejr marcó el inicio de la prensa clandestina, la forma más temprana de resistencia organizada en todos los países del Oeste ocupado. Por todas partes, pequeños grupos de amigos se unieron para planear, escribir y distribuir literatura subversiva. Muchos de los primeros trabajos estaban mecanografiados, aunque algunos incluso estaban copiados a mano.

Las publicaciones diferían ampliamente, muchas se centraban en asuntos locales: injusticias alemanas y éxitos de la resistencia. Otras eran las voces de partidos políticos, que los usaban para reclutar y formar resistencias. (Una publicación noruega estaba dedicada íntegramente a instrucciones prácticas para saboteadores.)

Aún otros medios, más lentos en desarrollarse, eran obra de periodistas y editores profesionales: revistas ilustradas, y periódicos diarios con circulación de hasta 100.000 ejemplares. Para 1944, en muchas regiones era mas leída la prensa clandestina que las publicaciones legales, y tanto en Holanda como en Francia se editaban más de 1.200 periódicos de la resistencia.

A medida que la prensa clandestina crecía, también lo hacían los esfuerzos alemanes para eliminarla. Solo en Noruega fueron detenidos unos 3.000 periodistas: de los cuales más de 200 fueron ejecutados. En Holanda perdieron la vida 120 personas que trabajaban en un solo periódico, el Lealtad. Para minimizar el peligro, los autores, fotógrafos e impresores de una publicación solían trabajar en oficinas separadas y a menudo se desconocían mutuamente. No obstante, algunos fotógrafos corrieron grandes riesgos para registrar las actividades de la resistencia (enfrente) como un patrimonio nacional.

REUNIR Y TRANSMITIR NOTICIAS

La prensa clandestina era más que un medio de promover la resistencia. Muchos periódicos eran operaciones de reunión de noticias de tamaño natural que suministraban a los lectores noticias nacionales y extranjeras no censuradas.

Los hechos para las noticias surgían de contactos secretos en agencias gubernamentales y departamentos de policía, de líneas telefónicas y de teletipos oficiales pinchados, de los equipos editoriales de periódicos legales, que filtraban noticias que no se atrevían a publicar y de emisiones de radio extranjeras.

En su momento, algunos periodistas clandestinos juntaron sus recursos y establecieron organizaciones de noticias clandestinas para distribuir boletines diarios o semanales a periódicos suscritos.

El servicio de información de noticias danés era especialmente eficaz y emitía hasta cuatro boletines confidenciales diarios a un grupo de 254 periódicos.

OFICINAS PROVISIONALES, PRENSAS OCULTAS

Una vez reunidas y escritas las noticias aparecía otra serie de peligros: había que mimeografiar o imprimir las noticias, para lo que se precisaba equipo pesado y materiales que podían atraer fácilmente la atención del enemigo.

Organizaciones pequeñas llevaban sus mimeógrafos y reservas de papel a compartimientos secretos en áticos, sótanos y pisos particulares. Un editor holandés estableció su imprenta en un henar vaciado. Y al servicio de noticias de información de Copenhague manejaba si mimeógrafo en una habitación del instituto de investigación médica de gobierno, tras una puerta equipada con una luz intermitente roja que avisaba “experimentos peligrosos”.

Diversos periódicos clandestinos importantes se tiraban de noche en las prensas usadas para las publicaciones legales de día.

Un grupo clandestino empleaba descaradamente las mismas prensas usadas para un periódico nazi. Los obreros de la fábrica conocían la operación prohibida, pero no dijeron nada: los resistentes les habían prometido un desagradable “accidente laboral” con “prensas en marcha y plomo fundido” si se iban de la lengua.

CORRER LA VOS EN BOLSOS Y MALETAS

La parte mas truculenta de toda operación de noticias clandestinas era la distribución de ejemplares de periódicos a los suscriptores bajo las narices de los alemanes.

Durante los primeros años de la ocupación, muchas octavillas de noticias se enviaban por correo en sobres con remitentes falsos. Pero era caro y peligroso enviar por correo publicaciones con una circulación visiblemente amplia. La mayoría de los grandes periódicos eran entregados, pues, directamente a los lectores por mensajeros, a veces lecheros o carteros que eran resistentes, pero mas a menudo por mujeres correos que ocultaban ejemplares en bolsos, bolsas de la compra, maletas de doble fondo o entre las ropas de sus hijos.

Con el fin de incrementar la circulación, los periódicos recomendaban a los lectores pasar su ejemplar a otro una vez leído. Un periódico holandés urgía a los lectores con instinto de coleccionista que resistieran la tentación de guardar ejemplares de la publicación; si querían hacer una colección, decía, podían coleccionar revólveres alemanes.

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